Usufructo
Sobre dejar tu casa a extraños, minimalismo y desapego
En unos días volveré a coger una maleta, un avión y pasaré el mes de julio en Copenhague con mi familia.
No es la primera vez que viajo, evidentemente, pero esta vez es diferente.
Primero, porque viajaré con mi hijo. Para alguien que ha recorrido más de medio centenar de países solo, primero, y en pareja después, esto va a ser… un cambio.
Segundo, porque estaremos alojados en la casa de una pareja de daneses que, durante el mismo periodo, se alojarán en nuestra casa. Es la primera vez que hacemos un intercambio de casas y hemos decidido empezar con un mes entero. A lo grande.
En los últimos días hemos comentado este plan con amigos y conocidos y el comentario más frecuente ha sido: «¿No os da “cosa” dejar que unos extraños vivan en vuestra casa? Yo no podría».
He estado pensando bastante en esto. ¿Por qué no me da “cosa”?
Cuando hace 3 años María y yo compramos y empezamos a reformar el piso, ya lo hicimos pensando en este tipo de intercambios. Elegimos materiales resistentes y pusimos cerraduras en los dos despachos anticipándonos a que en un futuro dejaríamos que otras personas viviesen en nuestra casa.
Y durante este mes hemos comprado una funda de sofá, protector de colchón, ropa de cama y toallas nuevas y específicas que mantendremos solo para huéspedes.
Pero supongo que lo más importante es el cambio de chip mental y esto es algo que me ha dado la práctica del minimalismo: el desapego.
Ver tu casa no como algo que posees y que es tuyo y de nadie más. Sino como algo que utilizas. Algo que tienes en usufructo.
Por supuesto que siento rozamiento porque alguien venga a vivir a mi casa, pero es más por el tiempo extra que supone prepararlo todo que por el hecho de que alguien fornique en mi sofá o coma en mi vajilla, como si no durmiésemos en hoteles o comiésemos en restaurantes. La ventaja es demasiado buena como para ignorarla: un mes de alojamiento gratis en una ciudad en la que sería imposible pagar menos de 4.000€ en temporada alta.
En fin, que tengo ganazas de vivir Copenhague con calma —las dos veces que he estado han sido estancias muy breves— y de contaros mi primera experiencia haciendo home exchange.
¿Y tú? ¿Has hecho alguna vez intercambio de casas? ¿Te planteas hacerlo?
PD: La patrocinadora de esta edición (abajo) era una conocida bloggera sobre minimalismo.
Esta edición ha sido patrocinada por AutonomaThatWorks: Asesoría fiscal para autónomos con criterio.
Después de casi 20 años siendo autónoma me cansé de no entender nada, de confiar y rezar, de tener un ataque al corazón con cada notificación, y de tener que explicar una y otra vez lo que hacía a la gestora de turno.
Así que me junté con un experto fiscal para crear la asesoría que a mí me hubiera gustado contratar desde el principio: seguimiento cercano de personas reales, interés por tu actividad y un vocabulario que no requiera estudios superiores en finanzas empresariales.
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Qué estoy haciendo
👨🏻💻 Trabajando a contrarreloj para dejar todo cerrado antes de julio y así reducir la jornada a un par de horas diarias (es lo más parecido a vacaciones que puedo hacer).
⚡️ Haciendo un repaso con Claude de las 150 automatizaciones que tengo funcionando en Zapier y las 40 de Make para que fallen lo menos posible. Típica inversión de tiempo para un futuro con menos quebraderos de cabeza.
♠️ Parece que gustó el sistema de app + NFC que expliqué en la pasada edición para evitar distraerme con el móvil mientras trabajo. Para escritorio echa un ojo a SelfControl, una app para Mac que también es gratuita y open-source.
Para cuando lo necesites
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Bienvenido al mundo HE. A mi al principio me daba un poco de cosa, era mi pareja la que insistió. Hoy ya llevamos 19 intercambios y muy buenas experiencias, incluso “locales”!
Copenaghe fue para mi de las ciudades más amables a las que he viajado con hijas. Disfrutadlo!