Sin IA
Escribo sin usar IA porque quiero poder seguir escribiendo sin usar IA.
He estado estos últimos días flipando con Sora, la nueva app que permite crear vídeos con IA empleando prompts de texto y publicándonos en un feed propio.
Me he echado unas buenas risas generando vídeos donde aparezco luchando contra triceratops y canguros, actuando en megaescenarios, grabando un videoblog desde Marte o siendo el protagonista de un spin-off de Juego de Tronos.
Esta edición ha sido patrocinada por FacturaDirecta: Facturas para autónomos y pymes, listas para VeriFactu.
FacturaDirecta es el programa de facturación y contabilidad con flow para autónomos y pymes. Te permite emitir facturas adaptadas a la normativa VeriFactu, controlar tus gastos, presupuestos y albaranes de la forma más ágil.
Además, te ofrece contabilidad automática, una visión en tiempo real de tu situación financiera y puedes generar tus impuestos en un clic. El programa escanea tus facturas y tickets y entra los datos en el sistema por ti.
Así facturas, fluyes y disfrutas.
¿Quieres patrocinar esta newsletter? Próximos huecos en noviembre.
Cualquiera que lo viese pensaría que soy un defensor acérrimo de la IA. Y es que me da la impresión de que a mi alrededor se han formado dos bandos: defensores y detractores. IA sí vs IA no. IA para todo o IA para nada.
Pero la Inteligencia Artificial no deja de ser tecnología y, dejando de lado los usos no-ético de esta —donde la regulación es necesaria—, a nivel personal tenemos el poder de decidir en qué la usamos y en qué no.
Yo la uso a diario para ciertas tareas. Empleo ChatGPT para consultas y Perplexity para ayudarme con análisis profundos. Hoy mismo he pasado un contrato por ChatGPT para que comprobase si había algo fuera de lo común. Uso Cursor para ayudarme a desarrollar productos digitales (todavía estoy en pañales con esto) y tengo montadas algunas automatizaciones que me ayudan a recopilar lo más destacado de la comunidad. Todo esto me ahorra muchísimo tiempo.
Pero no uso IA para escribir. Ni esta newsletter, ni mi futuro libro, ni cualquier otro texto articulado. La razón es simple: no quiero volverme analfabeto.
Hace unos meses probé a usar ChatGPT como asistente de escritura. Comencé con cosas sencillas como pedirle sinónimos, antónimos y cosas así. Luego le pedí que me ayudase a encontrar ciertas palabras que no terminaban de salir de la punta de la lengua. Empecé a notar que cada vez lo usaba más porque tenía menos paciencia para encontrarlas o para pensar en la mejor manera de expresar algo.
Y ahí paré.
Pude entrever un futuro no muy lejano en el que mi mente, atrofiada, era incapaz de expresar nada con frases de más de veinte palabras. Y si no podemos expresar, ¿cómo vamos a pensar? Me prometí no volver a usar la IA para redactar texto.
No fue por cuestiones éticas ni de sostenibilidad. Fue porque me apasiona escribir, creo necesario saber hacerlo y me gustaría no perder la capacidad de continuar escribiendo con soltura en el futuro.
Nota: De aquí podríamos extraer y seguir otros hilos, como el de la brecha que dividirá a los privilegiados que puedan permitirse desarrollar sus capacidades humanas de creación y aquellos que empleen la IA para crear historias, ideas y arte, simplemente porque es el camino fácil. Pero esto lo dejaremos para otra edición.
Creo que la IA es impresionante fascinante (mejor sinónimo). Creo que tiene muchos usos que nos permitirán avanzar como especie. Pero creo, también, que convendría ser algo más críticos con el uso que le damos y ser conscientes de qué sustituye, qué degrada poco a poco y en silencio. ¿Puedes sumar 37 + 14 con rapidez o perdiste esa habilidad cuando añadieron la calculadora al iPhone?
Son las 12 de la noche y estoy terminando de escribir una newsletter que ChatGPT hubiese podido escribir por mí. Pero ya lo decían los estoicos:
Decisiones fáciles, vida difícil. Decisiones difíciles, vida fácil.
Gracias por leerme. Con cariño,
Bosco .-
Si quieres unirte a una comunidad de 700+ emprendedores construyendo negocios que se adaptan a su vida (y no al revés) echa un ojo a SinOficina. Tendrás acceso a foros de ayuda, tablón de encargos, formaciones en directo, grupos de mastermind y eventos presenciales.



Estoy a tope con tu reflexión.
Por hacer un símil que se me ocurrió hace unos días: es como si vives en un tercer piso y cada día pillas el ascensor.
A corto plazo parece de puta madre, pero a largo plazo la cosa es al revés, el que haya subido 2 veces al día por esas escaleras tiene mucho ganado.
Yo también escribo y lo hago a diario. Y he hecho la prueba con ChatGPT mil veces y nunca nunca escribirá como yo lo hago. Lo que sí hago es pasar el texto final y preguntarle “qué idea has extraído de esto?” Para ver si he conseguido transmitir lo que estaba en mi mente en palabras. Y, a veces, me ayuda a darle una última vuelta a mi texto antes de publicar. Me ha encantado tu reflexión.