IA sí, IA no (y El Equipo IA)
Los distintos grises en el uso de la IA y un anuncio.
Esta semana Oliver, un miembro de SinOficina, abrió un melón en la comunidad que quería traer por aquí por todo el jugo que soltó.
Oliver lleva 15 años formando en diseño 3D y ahora se encuentra con un problema gordo: la IA ha irrumpido con fuerza en su campo y ya puede generar imágenes a partir de una escena, cargándose los flujos de trabajo de renderizado tradicionales.
«Veo que la IA se va a integrar en los flujos de trabajo y es imparable. Sin embargo, los vídeos en los que toco el tema son los únicos de mi canal que hacen que se desuscriba más gente de la que se suscribe.»
Ese es el dilema en una frase: la tecnología avanza, las empresas la van a pedir, pero buena parte de su audiencia la odia. Si la enseña, pierde seguidores. Si no la enseña, deja a sus alumnos sin preparar para lo que viene. Y entre medias está el miedo a quedar marcado: «de aquí a un tiempo puede haber gente que me tenga en una lista de quienes promovieron la IA en el sector».
No exagera. Los propios desarrolladores de Blender recibieron amenazas de muerte por aceptar una donación de Anthropic y terminaron rechazándola.
Compartiré algunas de las respuestas más interesantes al mensaje con el que abría Oliver. Primero, la respuesta pragmática:
«La IA ha llegado para quedarse. Es como si quieres fabricar coches a mano mientras la competencia usa máquinas: tú harás 10 al mes, ellos 1.000 más baratos. Tus principios te llevarán a la ruina.»
Cierto, pero a Jonatan se le escapaba algo que señala el propio Oliver:
«En programación la IA te hace más productivo. Pero en el mundo artístico se valora el proceso, mucha gente lo hace por pasión, y algo que reemplaza ese proceso atenta contra la esencia de ser artista. Además saben que la IA se entrenó con sus trabajos sin permiso, con el objetivo de reemplazarles. Y eso jode.»
Ahí está la primera conclusión del debate: no es lo mismo IA para lógica que IA para arte o artesanía. Hay fábricas que hacen jarrones perfectos en serie, y aun así hay quien quiere hacerlos con sus manos (y gente que los compra). El proceso de creación es parte del valor percibido.
Luego entró el realismo económico:
«La sangría de puestos de trabajo se la va a comer vuestro sector. Y los que más van a pillar son los que no sepan aplicar la IA en su trabajo.»
Con un matiz que se repitió varias veces: ofrecer servicios baratos con IA no es la salvación. Un conocido del autor montó una productora con IA con la que consigue proyectos pero son pequeños y baratos. Ahora necesita cinco veces más clientes para ganar lo mismo. Eso no es escalar, es correr más para quedarte donde estabas.
Después vino, para mí, la aportación más útil de todo el hilo. Diana, que da clase a perfiles senior, comentó:
«Yo les digo a mis alumnos: si no queréis usar la IA, es vuestra decisión. Pero tendréis mejores argumentos para defender esa decisión si la conocéis, en vez de rechazarla desde la ignorancia.»
Y Uxía, que trabaja en visualización arquitectónica puso el dedo en la herida de los juniors:
«Para usar la IA con criterio necesitas un criterio que tarda años en conseguirse. Y ese criterio se consigue aprendiendo las técnicas artesanales primero.»
La IA no sustituye el criterio. Lo presupone. Pero, ¿cómo se construye ese criterio si no puedes acceder a una industria que ya no contrata perfiles junior?
En fin, el debate era mucho más largo y denso, pero he intentado filtrar las «perlas» para que vayamos entendiendo qué está sucediendo a nuestro alrededor y cómo anticiparnos a las consecuencias de la irrupción de la IA en nuestro sector.
Lo hago sin ánimo de desarrollar unas conclusiones o tesis final, pues no las tengo. Quizás mi única recomendación es no quedarse en el etiquetado simplista pro-IA/anti-IA, y entender la importancia de saber cuándo y cómo usarla.
El Equipo IA
Y qué bien encaja todo esto con lo que quiero contar ahora. Porque precisamente con ese objetivo he diseñado una guía para crear tu propio Equipo IA.
Durante los últimos meses he estado integrando la IA en ciertos aspectos de mi negocio, mientras la mantengo alejada de otros. Creo que he encontrado un buen equilibrio, que respeta mi creatividad y mi criterio, mientras me ahorra tiempo en tareas que solo quitan tiempo sin aportarme nada.
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Qué estoy haciendo
💡 Nuevo mes, nuevo proyecto. Si en mayo lancé Dipia, en junio he comenzado a desarrollar otro side-project: una especie de vision board conectado con Claude. Por ahora lo estoy probando en local y le estoy dando buen uso. Iré contando.
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