Consejos y decisiones postergadas
Sobre decisiones postergadas, no postergadas y facturas de la luz
Antes de nada, un aviso: el próximo sábado 31, con el envío de esta newsletter, pondremos a la venta las entradas para el Encuentro Anual SinOficina 2026. Al loro que serán solo 150 y volarán rápido.
Verás que te envío esta edición un lunes, y es que quienes me avisaron de que la guardería es una dispensadora de virus tenían toda la razón. Llevaba desde el jueves con un virus estomacal que me dejó doblado (literal) y hasta hoy no he vuelto a la vida.
Así que, ¡rápido! Tengo unos días de margen para trabajar antes de que coja el próximo virus. ¿Cuál será? ¡Qué emoción! ¡Qué intriga! ¡Qué dolor de barriga!
Decisiones postergadas
El otro día le pasó una cosa curiosa a María, mi pareja. Le llamaron por teléfono de Iberdrola ofreciéndole una tarifa fija de 13 céntimos/kWh. Nosotros tenemos un contrato con Curenergía tipo PVPC, es decir, la tarifa de la luz del mercado regulado (el típico de horas valle y horas punta, aunque no prestamos mucha atención a eso).
Como Curenergía pertenece a Iberdrola, conocían nuestro consumo y tarifas, así que nos aseguraron que analizando nuestras facturas nos estaban mejorando las condiciones y que pagaríamos menos. Y sin permanencia.
Cambiarnos parecía una decisión clara. Siendo de la misma compañía no nos iban a mentir, ¿no? La comercial aseguraba que era lo lógico e insistía en hacer el cambio en esa misma llamada.
Afortunadamente, María recordó una de las máximas del freelance en las negociaciones en directo: posterga las decisiones.
Cuando estás reunido/a con un cliente y te pregunta «¿cuánto me va a costar esto?» o te exige una respuesta inmediata a algo que no ves claro → aplaza. Mejor decir «tengo que verlo bien» a soltar una respuesta de la que luego te arrepientas.
Sé que esto, leído, parece un consejo mediocre y que lo de las llamadas comerciales ya nos lo conocemos todos. Pero con esto quería ilustrar que hay vendedores y clientes MUY BUENOS que saben contrarrestar argumentos al vuelo y que buscarán sacarte un sí en caliente que lamentarás luego no haber aplazado y analizado en frío.
Cuando colgó, María pasó nuestras últimas facturas a ChatGPT y confirmó que estábamos pagando una media de 11 cénts./kWh (¡en invierno!) y que, evidentemente, no nos convenía cambiarnos. Viva la honestidad de los comerciales de Ibertrola.
O decisiones no postergadas
Hace un tiempo me llamaron para salir en un programa de televisión. Había un encaje claro: el programa me parecía interesante y yo a ellos les parecía interesante. Pero yo, que soy mucho de postergar decisiones y de decidir a última hora, dije que le daría una respuesta en los próximos días.
Cuando se la di ya habían encontrado a otro perfil similar que me sustituyó. Él salió en la tele y yo vi el programa sentado en el sofá.
Aprendí la lección: no postergues las decisiones o te adelantarán por la derecha.
Contradicciones
Podría empaquetar cualquiera de estas dos anécdotas, hacer un post y concluir con una lección diametralmente opuesta a la otra. Y tú pensarías: «¡Qué razón tiene este chaval! ¡Y qué buen ejemplo!» (o no, pero ya me entiendes).
Y aquí viene realmente la lección que quería trasladarte: que la vida en general y el mundo del emprendimiento online en particular están llenos de contradicciones.
Lleno de gente que, para venderte algo, selecciona ejemplos o casos concretos que confirman su narrativa.
Y lleno de gente que, con toda su buena intención, repiten sin parar consejos simplistas que han escuchado a otros gurús, como si no existiesen matices, grises o contexto temporal, local o personal.
Cuidado con los consejos. Cógelos con pinzas.
Gracias por leerme. Con cariño,
Bosco .-
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Ánimo con los virus, cuando entran en el cole mejora, a veces.
Decidir o no decidir... Hay una línea muy fina entre tomarte un tiempo para decidir y perder la oportunidad, complicado el ajuste
Me he reído mucho con lo de "ibertrola".
Supongo que hay decisiones que "te permiten" tiempo para pensar, y en ese caso, es astuto hacerlo.
Y sin embargo, otras, en las que por la propia naturaleza de la decisión, no tienes margen de titubeo. Es en esas donde nos podemos ayudar del "guts feeling", que suele ser un gran aliado.